
Fabiola Vargas,
CRECE Summer 2026 Antonio Monroig Intern.
A principios de mi carrera universitaria no estaba segura si iba a estudiar ciencia política, y mucho menos si haría una segunda concentración. Mi decisión de realizar una segunda concentración en economía fue un proceso lleno de incertidumbre y crecimiento.
Todo comenzó durante mi primer año en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, en una orientación del Departamento de Ciencia Política a los estudiantes de primer año. En esta sesión aprendí que era posible realizar segundas concentraciones y que las disciplinas más populares entre los estudiantes eran economía y geografía. De ahí surgió mi curiosidad hacia la economía y mi decisión de tomar los cursos introductorios de micro y macroeconomía. Sin embargo, no fue hasta mi tercer año que oficialmente solicité la segunda concentración. Durante ese periodo me había percatado de que en las clases de ciencia política me hacía falta el contexto económico para entender mejor el panorama nacional e internacional. También me di cuenta que estaba insegura sobre si podría completar el currículo de economía– sentimiento por el cual tardé en tomar la decisión.
Aunque las clases introductorias fueron muy enriquecedoras, sabía que mientras fuera avanzando, las cosas se irían complicando, especialmente cuando llegara a los cursos intermedios de micro y macroeconomía. Temía que no pudiera hacer el trabajo. No fue hasta que discutí mis opciones y mis planes a futuro con mi consejero académico y una profesora del Departamento de Economía que entendí que lo mejor para mi desarrollo académico y profesional era enfrentar el miedo y la inseguridad. Así que, en mi tercer año, formalmente solicité y comencé la segundaconcentración.
Al reflexionar sobre los pasados años, puedo decir que estudiar economía fue la mejor decisión. La disciplina no solo ha sido favorable para mi vida académica y profesional, sino también en el ámbito personal. Estudiar economía significa estudiar el comportamiento humano y las decisiones que tomamos frente a los recursos limitados y deseos ilimitados, un proceso que fomenta el pensamiento crítico. Encuentro que, desde que empecé a estudiar economía, soy más consciente de mis decisiones, incluso aquellas rutinarias en el diario vivir como echar gasolina y hacer compras. Veo el mundo de una manera diferente, con más claridad, ya que puedo identificar patrones y conexiones. Además, tengo un mejor entendimiento de la situación actual de Puerto Rico. Por ejemplo, antes escuchaba el concepto de “bonos” y “bonistas” y no sabía a qué se referían; gracias a mis clases de economía he podido entender los asuntos que afectan el desarrollo económico en nuestro país. Además, como estudiante de economía he tenido acceso aoportunidades y experiencias nuevas, entre ellas trabajar y vivir en Washington D.C. como pasante del programa “Internado Congressional Córdova y Fernós” y el internado de verano del Centro CRECE en Puerto Rico. Esas experiencias me han permitido conocer de primera mano el trabajo de esas organizaciones a fines de educar a lasociedad en temas económicos y contribuir al bienestar de sus comunidades.
En fin, estudiar economía es más que estudiar los mercados de oferta y demanda, la moneda y los bancos. Es vencer las inseguridades. Es estudiar al ser humano y como los diferentes componentes de su vida interactúan en la sociedad. Por esto exhortó a otras personas, sean estudiantes o no, a que se interesen y aprendan sobre asuntos de economía – por lo menos las teorías y conceptos básicos. Este será un tiempo bien invertido ya que aprenderán mejor el alcance de esta ciencia en nuestro dia a dia. Es un ejercicio que fortalece el análisis crítico y la toma de decisiones– herramientas que nos acompañarán toda la vida.
