
Gabriel R. Reyes Rivera, becario de investigación del Centro CRECE
Descripción de la sección: Pensamiento Libre es un proyecto del Centro Crece que busca generar diálogo sobre contenido cultural, literario y multimedios desde su relevancia sociocultural a través de una perspectiva crítica y ética, comprometida con el humanismo y las ideas de libertad responsable.
Reseña:
Hay obras que, por la perspectiva que ofrecen de los fenómenos históricos y su prescripción sobre el ser humano, han marcado un antes y un después en el mundo. El hombre en busca de sentido, escrita por el neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor Frankl, es una de ellas. Publicado en 1946, el ensayo, es considerado un texto autobiográfico exponente de la corriente psicológica existencial-humanista, escrito por un sobreviviente del Holocausto La obra está dividida en dos partes. En la primera, considerada una biografía psicológica, el autor relata la experiencia vivida en varios campos de concentración nazis durante tres años. En la segunda, Frankl expone su teoría de la logoterapia, o sobre el sentido de la vida, que dio paso a la tercera escuela vienesa de psicoterapia. Traducida a más de 50 idiomas y con más de 16 millones de copias vendidas, el texto de Frankl respalda una idea que había sido expuesta en 1888 por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche en El crepúsculo de los ídolos: «El que posee su porqué de la vida se aviene a casi todos los cómos».
Planificando esta primera entrega de Pensamiento libre, entendimos que era oportuno regresar a este clásico de la literatura psicológica porque su mensaje sigue siendo actual y, por tanto, necesario de evocar. Por lo mismo, queremos que esta reseña invite a los lectores a que lean —nuevamente o por primera vez— el ensayo de Frankl y que reflexionen sobre el sentido de su vida, a la luz de las ideas que el autor propone.
Para Albert Camus, uno de los filósofos más relevantes de la primera mitad del siglo XX, la única pregunta valiosa, según explica en El mito de Sísifo, es si vale o no la pena vivir. Antes, Arthur Schopenhauer había afirmado que la voluntad de vivir es la «única propiedad invariable e incondicionada» del ser humano. Filósofos más antiguos, como Aristóteles, habían planteado otras preguntas, por ejemplo, sobre cómo vivir bien.
Interesantemente, El hombre en busca de sentido parece situarse en la arista de todas esas preguntas, y ofrece una perspectiva sobre cómo se puede habitar el mundo y construir un proyecto vital significativo aun cuando los hechos dados y la voluntad de vivir se contradicen.
El tema del suicidio, que Camus aborda, también ocupa un lugar en el pensamiento de Frankl. Gordon W. Allport, profesor de psicología en la Universidad de Harvard y gran propulsor de las ideas de Frankl, escribió que una pregunta recurrente de Frankl a sus pacientes era: «¿Por qué no te suicidas?». Las respuestas, tantas como la infinidad de vidas y motivaciones humanas, según afirma Allport, ayudaron a Frankl a confirmar la importancia de que las personas descubrieran el sentido de su vida y a concluir que es «en la significación y sentido de responsabilidad en la propia existencia» donde surge la angustia o esperanza existencial (Allport, 1962).
Para algunas personas, el planteamiento de Frankl es difícil de aprehender, especialmente en el plano personal. Sin embargo, como él mismo anota, encontrar el sentido de la propia existencia, y más especialmente ante el sufrimiento, es una tarea de cada instante, muy particular a cada persona, época y circunstancia. A su vez, asume una postura clara que reivindica la capacidad del ser humano para sobreponerse a las mayores adversidades porque, como plantea el existencialismo —aunque Frankl no fue pesimista—, «vivir es sufrir; sobrevivir es hallarle sentido al sufrimiento» (Allport, 1962). Es interesante que el mismo Frankl propone que con el éxito de su libro se reafirma que la cuestión del sentido de la vida es un reto complejo. Un reto que atañe a todas las personas porque la búsqueda de respuestas que ayuden a comprender la experiencia humana en toda su complejidad es inherente al ser humano.
Otro aspecto interesante de la obra de Frankl la identifica José Benigno Freire, profesor de la Universidad de Navarra, quien, en el prólogo a la edición en español publicada por Herder (2024), expuso que en Frankl se da una «rehumanización de la psiquiatría» a nivel teórico (análisis existencial) y técnico (logoterapia).
«El hombre en búsqueda de sentido merece inscribirse entre las obras cumbre del patrimonio intelectual de la humanidad por la profundidad de sus intenciones psicológicas, pero también por la belleza de su prosa; y también por ese amable humanismo que retrata con claridad la capacidad de grandeza y miseria que anida en el interior del hombre, convirtiéndose en un cuento esplendoroso a la libertad».
Por su parte, el rabino Harold Kushner, en su prólogo a la edición de Beacon Press (2006), argumenta que este ensayo tiene una profunda dimensión religiosa porque «enfatiza que hay un propósito último para la vida». Acercarse al texto con esa idea de Kushner ayuda a entender por qué el autor afirma la fe, la esperanza y la caridad como motores fundamentales de la acción humana. Allí también puede estar la razón de por qué Frankl resaltó tanto la importancia de cultivar la libertad interior. Para él, esta consistía en la capacidad personal de elegir cómo se responde a los hechos, incluso a los más nefastos, como fue, en su caso, vivir en varios campos de concentración, y afrontar la vida con sentido de dignidad y responsabilidad.
El hombre en búsqueda de sentido es una lectura accesible donde Frankl logra tratar con precisión una cuestión fundamental de la experiencia humana: el sentido de la vida ante el sufrimiento. El texto, desde el primer momento, se convierte en una interpelación directa al lector y logra recordarnos que, a grandes rasgos, la capacidad de afrontar la realidad, sobrellevar la adversidad y alcanzar una vida lograda reside en nuestro interior.
¡Buena lectura!
Comentario experto por Isabel Salichs Gelabert
Pocas obras logran lo que consigue El hombre en búsqueda de sentido: interpelar al lector desde la experiencia más cruda de la condición humana y, al mismo tiempo, devolverle una convicción profunda sobre su propia capacidad de trascenderla. Como psicóloga, me resulta inevitable leerlo desde dos perspectivas con una doble mirada, la del clínico, que reconoce en sus páginas conceptos que hoy pueblan la literatura científica, y la de la persona que, como el propio Frankl anticipa, también está en búsqueda de sentido. Desde esa doble mirada afirmo que la aportación de Frankl a la psicología sigue siendo profundamente relevante, y merece más atención de la que tiene en la práctica clínica contemporánea.
La modalidad terapéutica que Frankl desarrolló, la logoterapia, parte de una premisa que la distingue de otras corrientes. La búsqueda de sentido constituye una necesidad psicológica básica, tan real como cualquier otra. Cuando esa búsqueda se frustra, sobreviene el vacío existencial, una experiencia de sinsentido que puede derivar en depresión, agresividad o adicción. La logoterapia interviene precisamente en ese momento, ayudando a la persona a reconstruir desde su interior el hilo conductor que da coherencia y propósito a su vida como si fuera un descubrimiento propio.
La investigación contemporánea ha respaldado muchas de estos planteamientos. El modelo PERMA de Martin Seligman sitúa el “meaning” como uno de los cinco pilares del florecimiento humano. Estudios derivados de ese marco han documentado que las personas con mayor sentido de propósito reportan niveles significativamente más bajos de depresión y ansiedad, mayor resiliencia y una relación más saludable con el estrés crónico (Seligman, 2011; Li et al., 2023; Baquero-Tomás, 2023; Sutin et al., 2026; Sanli, Çiçek y Kocatürk, 2025; Ostafin y Proulx, 2020). De manera complementaria, la investigación sobre crecimiento postraumático ofrece quizás la evidencia más cercana a lo que Frankl vivió en carne propia. Los psicólogos, Richard Tedeschi y Lawrence Calhoun (1996) acuñaron el término crecimiento postraumático para describir los cambios positivos que pueden ocurrir en ciertas áreas de la vida tras sobrevivir un evento traumático, entre ellas las relaciones interpersonales, la fortaleza personal y la apreciación de la vida. Un metaanálisis posterior encontró que aproximadamente el 53% de las personas expuestas a algún tipo de trauma experimentan al menos crecimiento postraumático moderado (Wu et al., 2019). Vale aclarar que esto no implica que el trauma sea deseable. Lo que la investigación señala es que algunas personas, con los recursos adecuados, son capaces de integrar experiencias devastadoras de maneras que enriquecen su existencia. Frankl lo había descrito décadas antes, desde la vivencia directa.
Leer a Frankl con honestidad intelectual, sin embargo, también nos obliga a sostener algunas incomodidades. Una crítica recurrente es la del sesgo de supervivencia. Frankl teoriza, desde su propia experiencia como sobreviviente, en un contexto en que las condiciones objetivas de los campos también determinaban quién vivía y quién moría. El propio Frankl es más cuidadoso de lo que sus lectores a veces piensan, pues él no afirma que el sentido garantiza la supervivencia, sino que preserva la dignidad en medio de ella. Existe además un riesgo que me parece importante mencionar. Cuando su planteamiento se introduce de manera superficial, puede leerse como una exigencia de encontrarle sentido al dolor antes de estar listo para ello. El cuándo y el cómo de esa conversación requieren sensibilidad y respeto por el proceso de cada persona. Finalmente, una invitación al significado que no se acompaña de una lectura sistémica del contexto puede resultar en una individualización excesiva del problema, cuando hay sufrimientos cuyo remedio es estructural, político, colectivo.
Aun así, ninguna de estas tensiones cambia lo que he visto en la práctica clínica. La propuesta de Frankl alcanza donde otras no llegan, y en los casos más oscuros, cuando parece que se ha intentado todo, la pregunta por el sentido puede ser la única puerta que permanece abierta. Esto opera igual en lo cotidiano, en el sufrimiento silencioso de quien siente que su vida ha perdido dirección, y en personas atravesando un duelo o un diagnóstico difícil. En un campo donde lo que no se puede medir tiende a quedar fuera, esa amplitud de alcance es lo que hace de su propuesta algo difícil de ignorar, y más difícil aún de reemplazar.
Después de años acompañando a personas en sus momentos más difíciles, sigo volviendo a Frankl porque hace una pregunta que pocos se atreven a sostener con tanta honestidad, ¿qué nos queda cuando parece que no queda nada? Su respuesta, forjada en las condiciones más extremas que un ser humano puede imaginar, es que siempre queda algo: la libertad de elegir una postura ante lo que nos toca vivir, y el propósito que convierte esa elección en una razón de ser.
Tres preguntas para llevar a la lectura
Antes de abrir el libro, o al cerrarlo, te invitamos a que reflexiones con estas preguntas. No tienen una respuesta correcta. Tienen la tuya.
- ¿Cuál es el “para qué” que orienta tus decisiones cotidianas? Tanto en las grandes decisiones de vida como en las pequeñas, las de cada día, las de cada hora, como diría Frankl.
- Cuando el sufrimiento aparece, ¿qué actitud asumes? ¿Lo evitas, lo niegas, lo atraviesas? ¿Hay algo, en medio de ese proceso, que te sostenga?
- ¿Qué le daría más sentido a tu vida hoy? En lo concreto y en lo ordinario, en lo que acontece y en las decisiones que te quedan por tomar.
Si disfrutaste esta lectura te podría interesar:
- How to Design a More Meaningful Life (with Dave Evans and Bill Burnett) – The Happiness Lab with Dr. Laurie Santos (Podcast) https://www.pushkin.fm/podcasts/the-happiness-lab-with-dr-laurie-santos/how-to-design-a-more-meaningful-life-with-dave-evans-and-bill-burnett
Sobre los autores:
Gabriel R. Reyes Rivera es fellow de investigación del Centro CRECE y creador del programa Pensándolo Bien Network Series. Sus escritos y columnas, algunas publicadas en El Nuevo Dia y endi.com, promueven el humanismo responsable e integral fundamentado en los valores de la libertad individual. Graduado con honores de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, obtuvo un bachillerato en ciencias políticas que complementó con múltiples cursos de filosofía. Su interés por la filosofía, lo llevó a la Universidad de Navarra en España donde fue aceptado para realizar una estancia de investigación sobre filosofía de la educación.
Isabel Salichs Gelabert es psicóloga con especialidad en consejería psicológica. Obtuvo un bachillerato en relaciones internacionales y economía de The George Washington University y una maestría en ciencias de la Universidad Albizu, con especialidad en consejería psicológica. Ejerce práctica privada y se desempeña como directora del programa Retratos de Prosperidad en el Centro CRECE. Su trabajo integra el bienestar psicológico con el desarrollo humano y comunitario.
Referencias
Baquero-Tomás, M., Grau, M. D., Moliner, A. R., & Sanchis-Sanchis, A. (2023). Meaning in life as a protective factor against depression. Frontiers in Psychology, 14, 1180082. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.1180082
Li, Y., Jin, Y., Kong, H., Feng, C., Cao, L., Li, T., & Wang, Y. (2023). The relationship between meaning in life and depression among Chinese junior high school students: The mediating and moderating effects of cognitive failures and mindfulness. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(4), 3041.https://doi.org/10.3390/ijerph20043041
Ostafin, B. D., & Proulx, T. (2020). Meaning in life and resilience to stressors. Anxiety, Stress, & Coping, 33(6), 603–622. https://doi.org/10.1080/10615806.2020.1800655
Sanli, M. E., Çiçek, I., & Kocatürk, M. (2025). Does meaning in life buffer the link between anxiety and depression? Evidence from young adults. Ansiedad y Estrés, 31(3), 148–157. https://doi.org/10.5093/anyes2025a19
Seligman, M. E. P. (2011). Flourish: A visionary new understanding of happiness and well-being. Free Press.
Sutin, A. R., Luchetti, M., Stephan, Y., Karakose, S., Mansor, N., & Terracciano, A. (2026). Purpose in life and depressive symptoms: An individual-participant meta-analysis of >500,000 participants across six world regions. Journal of Affective Disorders, 398, 120881. https://doi.org/10.1016/j.jad.2025.120881
Tedeschi, R. G., & Calhoun, L. G. (1996). The posttraumatic growth inventory: Measuring the positive legacy of trauma. Journal of Traumatic Stress, 9(3), 455–471. https://doi.org/10.1002/jts.2490090305
Wu, X., Kaminga, A. C., Dai, W., Deng, J., Wang, Z., Pan, X., & Liu, A. (2019). The prevalence of moderate-to-high posttraumatic growth: A systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 243, 408–415.https://doi.org/10.1016/j.jad.2018.09.023
